viernes, 16 de junio de 2017

LIKE. Eduardo Nave


Like es un síntoma. Una alteración en el ecosistema de la producción visual que pone de manifiesto la existencia de un comportamiento desquiciado, más preocupado por señalar nuestro estar en el mundo que por enseñar el mundo. Instalados en el capitalismo de las imágenes -en su exceso, acceso y asfixia- de la era posfotográfica, surge la siguiente pregunta: ¿es posible experimentar la emoción del descubrimiento?



Frente a la sobrecarga de estímulos y reacciones múltiples, el autor persigue el viejo deseo de la modernidad de explorar un paisaje virgen que no haya sido colonizado por la mirada. ¿Acaso no quedan sitios donde huir? ¿Se puede aspirar a la soledad contemplativa? El vacío es una motivación que perdura en la imaginación y empuja al fotógrafo a acometer cada viaje. Aunque se trate de una travesía lunática, de una ficción o de un imposible.


La correspondencia entre soledad y asombro ya alimentó la sensibilidad y estética románticas. Esta relación demostró que la capacidad de fascinación actúa mejor en la melancolía: en la inmensidad del mar, la infinidad del cielo, la amplitud del desierto o en la cima de unas montañas nevadas. Se activa dentro de un estado expansivo y luminoso. De ahí la comprensión de la cámara como un artefacto romántico que solicita retiro y novedad, como un catalizador de efectos y espacios anímicos que precisa establecer contacto con algún fenómeno.










Pensemos también en la evolución que ha sufrido el modo de fotografiar. Durante siglos el contacto cuerpo a cuerpo entre el sujeto y la cámara ha suscitado la exaltación de estar muy cerca de algo. Con la llamada segunda revolución digital, caracterizada por la telefonía móvil y la “danza sélfica”, se ha acentuado la distancia física y simbólica existente entre el ojo y el visor. Pero, sobre todo, la pérdida de proximidad con el relato y la consecuente dispersión del fenómeno. Eduardo Nave se sitúa en esa frontera que separa la apariencia de la experiencia, el gesto de exhibir “yo estoy” y de documentar “esto ha sido”. El fotógrafo nos advierte sobre la imposibilidad de aislamiento y nos alienta a recuperar el deseo de explorar el mundo.


Like es una impresión de nuestro tiempo, esa aldea global que habitamos donde la figura humana aparece fusionada con el fondo, como un ser desleído. Un signo suspendido en la superficie sin orden, ni concierto, ni identidad. De ahí la pulsión del autor de trasladarse hasta un nuevo territorio deshabitado. Quizás más lejos que nunca, tal vez fuera de esta realidad.


LIKE. Eduardo Nave. Centro de Arte d Alcobendas, Madrid. Hasta el 2 de septiembre 2017.

1 comentario:

Aeoliak dijo...

LIKE. poéticas imágenes, respiro y reflexión.

Excelente prólogo Mireia.